dijous, 13 de març de 2014

Transmaresme 2014 by Sergio



Un año más, y este es el tercero, nos volvemos a plantar en Santa Coloma de Gramanet para realizar esta cursa, pero este año presenta un reto superior.
Si ya de por si acabarla ya supone un estímulo,  hacerlo en menos de 5 horas es brutal. Y esa fue la condición para apuntarnos, y dejar un poco de lado nuestro entreno de carretera para el Soplao. Y así fue, teníamos dorsal.
Como novedad, desde el club, y siempre gracias a nuestros fantásticos socios, se ofreció la opción de ir en autobús todos juntos, y unánimemente, todos aceptaron.  De los 24 que íbamos a ser, pasamos a ser 32, que hizo que fuésemos más apretaditos, pero eso no molestó a nadie, al menos que yo supiera. Hay que decir, que un 10 para todos los que vinieron, ya que, habiendo quedado a las 6, muchos ya estaban allí cuando llegué, y aún faltaba algún minuto para esa hora. Con muy buena voluntad, conseguimos meter las bicis, y nos fuimos para la salida.

Increíblemente, a las 6h45 ya estábamos en el punto de salida, viendo como la organización montaba el sarao. Nos fuimos preparando y nos colocamos en la salida, bien posicionados. Tocaba esperar. Durante la espera, un poco de cachondeo calmaba el fresquito.
Todo preparado. Nos deseamos suerte entre nosotros, un 5 horas pal cuerpo y listos. Llevo en mi cabeza los tiempos que debo hacer  para conseguir mi propósito. Había dividido la cursa en 3 partes. Desde el inicio al 1er avituallamiento, unos 28 kms, tenía que bajar  de 1h55´del año pasado, si se podía, unos 15 minutos. Del 1er avituallamiento al 2º, de unos 21 kms, la parte más dura,  el objetivo era mantenerse como en el 2013, sobre la hora 45´. Y desde ahí hasta el final, donde está la mayor parte de bajada, volver a bajar en 15 minutos la hora 48´del año anterior, en 31 kms. La cosa no parece fácil.
Salida!!!
Comienza el reto, y que mejor que salir zumbando. Estar en segunda fila te permite poder salir rápido y librarte de los tapones. Y es así como me lanzo, a escasos metros del grupo de los pro. Tan pronto dejamos el asfalto, y en un pequeño llano, observo como el resto de máquinas me van pasando. Es una pasada el ritmo que llevan.
Normalmente tras ese pequeño inicio fugaz, suelo bajar ritmo y regular, pero el reto horario no me deja, y sigo con un ritmo alto.  Las piernas duelen, no estoy acostumbrado a exigirme tanto de salida, pero al llegar a la criminal, y ver a un buen grupo de btteros animando, se me olvida el dolor y disfruto el momento. Seguimos dirección a las viñas, donde por fin consigo bajar un poco el ritmo, ya que hay que seguir el trenecito. Curiosamente, otro grupete de btteros, con Charlie y su megáfono a la cabeza, están animando justo en las viñas. Les cuesta reconocerme, pero luego se vuelcan de lo lindo. Estuve un buen rato con la sonrisa en la cara. Tras esta subida, entramos en zona pista, solo interrumpida por la bajada de los escalones, que otro año me quedo con las ganas de probar (yo que pensaba que los cracks lo bajan todo, y resulta que no, que también saben hacer tapones).
Hemos pasado una parte durilla de la ruta, y las piernas comienzan a ir bien, y como nos han quitado el Vietnam y algún que otro senderito, hace que la velocidad sea alta.  Quiero llegar a Argentona y confirmar las buenas sensaciones en forma de tiempo ganado. Tras unos senderitos de bajada muy chulos, entramos en la riera de Argentona, que termina en el primer avituallamiento. En un pequeño salto, zas!! reventón de la rueda trasera. Al principio pienso que es un pinchazo, y pedaleo mientras espero que el tubeles haga efecto, pero no, la rueda se va al suelo, y el líquido sale a borbotones. Me cago en la p…!!!!!!  Tras una semana con problemas en las ruedas de la flaca, con numerosos pinchazos, este contratiempo me cabrea y mucho. Como soy un tio listo (ironía), no llevo ninguna mancha,  por tanto, decido no parar e intentar llegar como sea al avituallamiento para pedir una. Pedaleo de pie, pero el ritmo es pésimo, y soy adelantado por un gran número de bikers. Si ya de por sí esta riera se hace pesaita por el tipo de tierra que tiene, con el reventón se hizo eterna. Pero  llego, y casi sin haber llegado a bajarme de la bici, ya estoy pidiendo una mancha. Y para mi sorpresa, un hombre que estaba por allí me dice que tiene una en el coche, y es una mancha de pie!!!! Vaya subidón!!! Me pongo manos a la obra, y no tengo ningún problema desmontando la válvula de tubeles, y eso me alivia. Montamos cámara, hinchamos, y tras dar las gracias varias veces, nos vamos.

Aunque el poder seguir en la pedalada hace que me sienta feliz,  no puedo ocultar que veo como se escapa la opción oro muy pronto. Pero para mi sorpresa, he recorrido este primer tramo en 1h 34´de pedaleo, y eso que el gps marca 30 kms, 2 más de lo esperado,  y sumando los 7 minutos del arreglo, seguimos estando con opciones  de bajar de las 5 horas.
Tras el parón, veo a lo lejos a Rubi, y le llamo, ofreciéndome ir con él.  Vamos un rato juntos, pero las piernas se ponen a tono y quieren guerra, y poco a poco me voy alejando, quedándome solo. Recuerdo la táctica que utilicé en la PDF, comenzando las subidas tranquilamente para acabar más fuerte, y lo vuelvo a poner en práctica. Y funciona!!! Cuando hay que subir, en los primeros metros siempre hay algún biker que me adelanta, pero luego soy yo quien termina adelantando.
Me encuentro muy bien,  y pienso en llegar al 2º avituallamiento para reafirmar esas buenas sensaciones. Van pasando los kms y no llegamos al descanso, pero sigo apretando, ya cogeré aire cuando llegue. Yo tenía entendido que este año habían adelantado el punto de ese avituallamiento, pero para mi sorpresa, está en el mismo sitio, pero mi gps dice que estoy en el km 53. Recargo bidones, como un plátano y cojo un gel que regalan allí mismo. 1h 36´de pedaleo, 9 minutos menos que el año anterior confirman las buenas sensaciones. Si no pasa nada, llegaremos por debajo las 5 horas. Tengo 1h 40´para hacer el último tramo, lo que significa unos 8 minutos menos que el año anterior, y contando que ahora habrá más bajada, me animo bastante. Solo tengo una duda con los kms, cuantos quedarán, 27 hasta los 80, o saldrán más.
Llegado el km 55, comienza mi calvario, llegan los primeros amagos de rampas. No toca otra que bajar ritmo, y bastante, tomando con mucha calma cualquier subida que viene.  Voy a tirones. Hay momentos que las rampas desaparecen y el ritmo fluye, y momentos que toca sufrir los dolores, yendo casi parao. Sobre el km 62 tengo un subidón, y junto a otro biker, tiramos fuerte, el oro se ha puesto muy justito.  A ver si aguantamos, y llegamos al km 70, que a partir de ahí, solo quedarán los 2 premios finales. Pero el subidón no dura tanto, y en el km 68 vuelven las rampas, que ya no me dejarán hasta el final.  Un buen carrusel de ciclistas me adelantan, y eso no me ayuda psicológicamente. Pero no pierdo la esperanza, el oro aún es posible.
Consigo engancharme a un chico de los Limoncello´s, que va con un amigo, justo cuando pasamos el último avituallamiento.  A bajar se ha dicho. Vuelven los cálculos, y estoy más convencido de que van a salir más de 80 kms, lo que hace que vayamos todavía más justos para el oro.
Hay que darlo todo. Mi compañero,  persigue el mismo objetivo, y se une a mi, dejando descolgado a su amigo, el oro es el oro jejejeje. Los premios finales los hago mejor de lo esperado, aunque en el primero sufro de unos dolores intensos, pero no quiero parar. El segundo, más largo pero con menos pendiente, lo hacemos mejor. Llevo 82 kms y pico, no puede quedar mucho, y en el reloj marca la una menos 4. Bajada a tumba abierta, donde dejo atrás a mi acompañante, y entro en meta esprintando. Las 12:59 pone en el gps. Toma ya!!!
Si la organización no dice lo contrario, he conseguido el objetivo por los pelos. No termino de creerlo, y mientras espero el dato oficial, hago la llamada pertinente, informando a  mi mujer de lo conseguido. Llegan Juan y Ricard, y es entonces cuando no aguanto más, y voy a la carpa de tiempos, y le pregunto directamente al chico que hay allí. Tras unos minutos de suspense, confirma la buena noticia, 4h 57.
Pese a todas las rampas sufridas, el último segmento lo hice en 1h 37, mejorando también el tiempo de  la edición anterior en 11 minutos, increíble.
La alegría me invade, y la voy soltando a medida que van llegando el resto de componentes del club. Bajamos a la zona de la butifarrada, y junto con los btteros, montamos una buena fiesta, celebrando que la gran mayoría termino con éxito este gran reto.

El final, ya lo sabéis, primero viajecito en autobús hasta Sant Feliu, y luego cervecitas en el Triunfo para seguir la fiesta.
Por si fuera poco, el  martes siguiente, en nuestra conocida nocturna, decidimos ir a darnos un homenaje de cervezas y tapas. Un buen final para esta cursa tan intensa.