dimecres, 3 de juliol de 2013

Transcataluña 2013 por Ferran

Bueno, finalmente me he animado, ahí va una pequeña crónica de mi Transcatalunya 2013.

Todo empieza hace ya casi tres años, cuando no conocía la existencia del mundo de la bicicleta más allá del Decathlon, mi cuñado que por aquel entonces llevaba a mi hermana por el camino de la amargura, me iba explicando batallitas de sus salidas, que si la Pedals de Foc, que si la Vuelta a la Cerdanya, que si la Pedals d'Occitània, que si la Transcatalunya, claro, ya con ese nombre deja marcado (vamos, que acojona).

Pasa el tiempo, empiezo a darle a los pedales, mi pobre bici de 90 euros se parte por la mitad, la falta de mantenimiento y el no saber cambiar junto con "por mis...pedales que subo"... adiós al cambio, desviador, cables, y todo lo que se pudo romper, habrá que comprarse una bici con cara y ojos, o al menos eso pensaría alguien ajeno a este maravilloso mundo si le hablas de bicis de 700 euros, que iluso...

Desde entonces, año tras año yo me iba aficionando y mi cuñado iba en sentido contrario, aun así participó y me invitó en otras dos ediciones, y él como buen comercial, vende muy bien las historias, que si 190 km, que si de noche, que si pedaleas 16 horas...la odisea sobre ruedas.

Llega 2013, yo cada vez salgo más, sigo sin ir muy deprisa, más que nada por que como muchas otras tantas cosas, todo depende con quién o qué lo compares. La realidad es que había pasado de sufrir con el grupito de mi cuñado y sus amigos a sufrir con los chalados (con cariño) de la bici de mis amigos de SprintBike. Y eso que no entrenan....pero limpian la bici muy a menudo, eso sí.

Me dicen que Carmen y Manuel se han apuntado, yo que tenía esas historias casi olvidadas, siento crecer la necesidad de vivir esa experiencia, este año he salido bastante, tal vez el año que viene este mejor preparado, sólo tal vez...; está decidido, "Carpe diem", el año que viene no será este...

Una vez apuntado, no hay vuelta a atrás, pasan los días y a medida que se acerca el día crecen los nervios. Llega el sábado, como siempre dejo todo para último momento (así me fue), la ropa de la bici, mi ropa, la documentación, la bici, el caldo Aneto, no el caldo se queda en casa..., el día que estos de Aneto hagan barritas y geles se van a forrar...

Manuel y Carmen ya se han ido, yo para poder comer con la family subiré en el autocar de las 15:30 horas, llego a Probike una hora antes. Intento no cambiar la expresión de mi cara, pero en mi interior me pregunto que hago ahí, rodeado de tanta máquina, bicicletas tan espectaculares como los gemelos de más de uno.

Besos a los niños y a mi mujer, subo al autocar con la sensación de ir al matadero...aunque sé, me voy conociendo con los años, que mañana será distinto, tengo claro que acabar, acabaré, de día de noche o de madrugada, faltaría más. Parto hacia la Molina. Durante el viaje, primer objetivo no dormirse, una siesta durante el viaje implica no dormirme antes de las 00:00 horas y con la previsión de levantarse antes de las 04:00, mejor aguantar el sueño, voy hablando con los que me rodean, soy el único que no la ha hecho nunca.
Por el camino nos llueve un par de veces, una de ellas con bastante intensidad, mejor hoy que mañana decimos todos, aunque el barro no nos lo quita nadie, pensamos algunos. Llego a la Molina, las dos primeras personas que veo, Carmen y Manuel, justo en ese momento salían por la puerta de su hotel, alegra ver caras conocidas, tras una corta conversación, deciden ir a estirar piernas, todos conocemos a Carmen, no puede estar demasiado tiempo sin subirse a la bici, parece que se quede sin aire. Yo de momento a esperar que llegue mi bici que viene en una furgoneta aparte. Mientras espero, recibo la visita de unos amigos que tienen un apartamento justo a 800 metros del hotel, charlamos otro rato, por unos minutos desconecto de la bici, me va bien. Llega la bici, sigo hablando hasta que me doy cuenta que llego tarde al briefing, mejor, por lo que me entero después, no ha servido más que para meter el miedo en el cuerpo, que si frío, que si barro, que si bajadas peligrosas..., mejor me voy a la habitación a dejar las cosas y a hacer tiempo para la cena.

Llega el día, mi despertador a las 03:53 (justo para llegar a las 04:00 al desayuno) no ha sonado, son las 03:30 y ya está todo el mundo despierto, al comedor, cereales, torradas y plátano de rigor. De vuelta en la habitación empiezo a vestirme, no encuentro el pulsómetro, lo busco y rebusco, entre la ropa, en el armario, entre las sábanas, otra vez entre la ropa, me planteo llamar a mi mujer para que me confirme que está en casa y dejar de buscar como un poseso por toda la habitación. Me doy cuenta que si llamo a esas horas, el pulsómetro no sé si lo iba a encontrar, pero la puerta de casa cerrada con llave, seguro. Empezamos bien, acabo de vestirme, frío no hacía, pero ante la previsión de lluvia, decido salir con el chubasquero (de manga larga).

Entrego el petate, subo a la bici, las 04:57, perfecto, voy bien de tiempo. Llego a la salida, vislumbro a mis compañeros, pero entre los nervios, la gente y las voces de "venga ya que empieza", no me da tiempo más que llegar al final del pelotón y salir.

Arrancamos, no hace demasiado frío, la gente del final sale tranquila y yo intento recuperar posiciones e ir a buscar a mis compañeros, me cuesta diez minutos de apretar hasta que llego a su lado, SprintBike !! digo, SprintBike!! me contestan. Vamos juntos durante las primeras rampas de la subida, llega una pequeña bajada y luego vuelta a subir, esta vez de verdad, los porcentajes in crescendo. Poco a poco me voy alejando de Carmen y Manuel, tengo que subir ligero de piernas, si no me atranco y sufro más, pero al mismo tiempo voy mirando hacia atrás a ver si los veo. No veo nada más que luces, sigo tirando y llego al Coll de Pal (2075 metros). Mi primer pensamiento es el de parar y esperar, dura nada, sin hacer un frío muy intenso, lo que si hay es mucha humedad, alguien comenta que está nevando, mi sensación es que estamos en esas nieblas espesas y húmedas que van calando, mejor continuar...

Comienza el descenso, ya estoy prevenido, me acuerdo del presi y lo mal que lo paso bajando, me acuerdo de mi espalda, rodilla, muñecas y bajo lento, sí, más lento de lo habitual y estirando en cada ocasión que tengo controlada la situación, me acuerdo de Juan y mis nuevos freno Shimano, realmente funcionan bien y eso me da confianza, me acuerdo de Carmen, seguro que tampoco le gusta esta bajada.

C1. Primer control, bien de piernas y de cabeza, apenas paro, como algo, repongo líquidos y me uno al primer grupo que sale. Carretera, voy muy cómodo. Llegamos a La Pobla de Lillet y primer problema con el track, al llegar al pueblo un grupo de excursionistas nos indica que salgamos por el primer desvío, pero a todos los que llevamos GPS nos indica continuar unos 300 metros y girar a la derecha, nos miramos y decidimos tirar, oímos de fondo.."ja tornaran, ja tornaran", efectivamente pasados 300-400 metros no hay camino que tomar, volvemos cabizbajos, haciendo ver que miramos todos el GPS mientras seguimos oyendo, "ja us ho havia dit, no?", nadie responde...como si no supiéramos de que nos hablaba. El camino comienza a picar, primero suave, luego no tanto, primero seco, luego no tanto, encontramos charcos y barros para aburrir, los últimos 2 km. Al 8% se hacen largos. Coronamos un grupito de ocho e iniciamos el largo descenso....muy largo descenso.

C2. Segundo control, km 56, llego a las 09:23. Pienso, casi cuatro horas y media para poco más de 50 km, a este ritmo llego de noche, habrá que darle más ritmo al asunto. Como algo, bebo algo y envío un Whatsapp a mi mujer. La idea era decirle, los kilómetros recorridos y a qué hora aproximada esperaba llegar. Al final, entre el frío del descenso, el cansancio, los guantes y los pequeños botones de la Blackberry le envío el siguiente mensaje. Cito textualmente:
-6c
-56k. Llrhada a las 2c0
-Re
-Aer
-3
Lo doy por imposible y decido proseguir, cojo carretera hacia la Riera de Merlès, me doy cuenta que voy sólo así que aprieto hasta coger a alguien, lo consigo contacto con otro ciclista, que lleva un punto más que yo, me tiro 30 km haciendo la goma, lo pierdo en los repechos y recupero llaneando.

C3.Hora de comer, o almorzar o lo que fuese, a esas horas..., de todos modos me obligo y me como un plato de pasta. Engraso la cadena y a la que veo saltar un grupito, me uno a ellos, ya nos han avisado que ahora viene un trozo realmente duro. Tan mal nos lo han pintado que se hace incluso corto. Una vez arriba, vuelta a bajar.

C4. Ya no sé qué comer ni que beber, en cada avituallamiento hay cosas distintas y sobre todo líquidos distintos, con lo que por mi bidón ha pasado, agua, acuarius de naranja, de limón, coca-cola, un poco de todo; ya no sé a qué sabe. Respecto a la comida tres cuartos de lo mismo, naranjas, plátanos, avellanas, nueces, pasas, pastas, chocolate, barritas...menuda prueba de resistencia para mi viejo estómago, ni los ya casi olvidados Sanfermines eran tan duros.

C5.Durante estos kilómetros voy algo mejor que los que me rodean, tampoco mucho, pero sí lo suficiente como para ir saltando de grupo en grupo. Al final coincido con otro ciclista de mi ritmo y nos acompañamos mutuamente. Pasamos varias veces por el río o riera o lo que fuese. Los pies mojados, ya lo estaban, ahora más, en algunos de los cruces sufrimos para mantener la vertical, nos miramos, nos acordamos de la bendita madre de los organizadores y seguimos. Bajando ya, el track nos la vuelve a jugar, nos indica un desvío a la izquierda que sube y sube y piedras y más piedras. A medida que el camino se empina, se estrecha y aparecen cada vez más y mayores piedras, el track se aleja hasta que salta el mensaje de "Desvío de trayecto", paramos, intuimos una pista al fondo y decidimos volver hasta el cruce acordándonos de la ya no tan bendita madre del señor organizador.

C6. Llegamos muertos, física y mentalmente. Me tomo mi tiempo, como, cargo el GPS con la batería externa que había traído, me quito los guantes y mando un whatsapp a mi mujer, esta vez se entiende mejor, hora prevista de llegada las 18:30 horas. Al segundo me llega uno de ella, avisándome que han ido a comer con su hermana a un merendero perdido por el monte cerca de Arbucies y que no tienen cobertura. Decido salir, mi compañero de fatiga, prefiere esperar un poco más. De repente en un repecho, siento como que alguien resopla, miro atrás y veo subir a uno muy fuerte, aprieto para no dejarme coger, fracaso. Resulta que es alguien de la organización que estaba en un control y que ahora se dirige al velódromo. Nos saludamos, le debo caer bien y tras tres o cuatro frases me dice que me ponga a rueda, dicho y hecho, a tope, venga que ya queda poco. Marc tira de mí, yo empiezo a hacer números, a ese ritmo llegaremos al control de tiempo en poco más de 12 horas. Subidón.

C7. -"Qué, cómo vas?" me pregunta Marc.
- Dale, dale
- Paramos?
- En el siguiente
Ale a por el control de tiempo. En estos momentos, ya lo tengo claro, está hecho y en menos tiempo del esperado, Marc va tirando a piñón, yo a rueda: En varias ocasiones intento darle relevo, pero o no lo consigo o no me deja. Aprovecho para pensar en muchas cosas, me voy acordando de Carmen, olé Carmen y de Manuel, al que admiro por acompañarla aunque no dejo de tener la sensación que en cualquier momento ha decido tirar y me va a pasar como un cohete diciendo: SprintBike!!

C8. Después de una pista paralela al Besós, finalmente llegamos a Cerdanyola, reventado no, lo siguiente, en el GPS me marca los 180, los 181, los 182 km, finalmente veo el control, yo que esperaba montado un tinglado, descubro una pequeña mesa debajo de un puente. Tiempo de llegada 11 horas y 38 minutos. Pero nadie me apunta el tiempo y sólo me dicen: "venga que ya casi lo tienes"....CASI?, como que casi?. Cling, cling....ellos vieron cómo se me caía el bidón, aunque realmente fue el alma y los atributos masculinos los que besaban tierra. Resulta que este año, además del frío, el barro y el track defectuoso, habían decidido que los últimos 15 km, la mitad en subida, también fuesen cronometrados, que majos estos de Probike.

Final. El camino ya lo conozco, subir y subir hasta carretera de las aguas, no hay otra. Una vez ahí, bajada por Llars Mundet con toda la precaución del mundo, no lo íbamos a tirar todo por la borda y llegada al velódromo y apretón de manos (otra cosa le hubiese apretado yo) a Pere. Al final puesto 91 en 12:29'21". Ni en el mejor de mis sueños.
Llamo a mi mujer, fuera de cobertura, llamo a mi cuñada y a mi cuñado, fuera de cobertura. No me lo pienso demasiado, subo de nuevo a la bici y para casa, no viene de 13 km más. Una vez en casa, mensajes de ánimos de todos vosotros y mensaje de Marco, anunciando la llegada de Manuel y Carmen. Jornada perfecta, ya me puedo ir a dormir.

Al final me ha salido una crónica tan dura y pesada como la ruta, que tostón. Bueno a los que la leáis en menos de 10 minutos, medalla de oro, 14 minutos para plata y 17 para bronce. Si alguien tarda más pero está leyendo estas líneas, gracias por la lectura y gracias porque seguro que de algún modo u otro ha formado parte de esta historia, mi historia, vuestra historia. Sprintbike !!

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